El sexo anal está en boca de todos. Grupos de conservadores han visibilizado este tema más de lo pensado y gira un gran debate en torno a esta forma de tener sexo. Aquí te damos unos pasos para hacer menos dolorosa esta experiencia.

PRIMER PASO:

“SEÑORA MINISTRA: NO AL SEXO ANAL EN LOS COLEGIOS”

Mensajes similares circulan por las calles principales del Perú cada vez que el colectivo ‘Con mis hijos no te metas’ critica la currícula escolar. Este colectivo acusa al gobierno de promover la homosexualidad, incentivar las prácticas anales entre colegiales y amenazan con que recibiremos el castigo divino por asemejarnos a Sodoma y Gomorra (ciudades citadas en la Biblia que fueron destruidas por Dios, debido a la perversión de sus habitantes). Pero, ¿fueron realmente condenados por darse por atrasito?

El teólogo Enrique Vega nos dice con respecto a Génesis 19, el capítulo de la Biblia que habla de la destrucción de estas ciudades : “El pasaje no condena una orientación sexual, sino la violencia ejercida por estos habitantes. Seguir empleándolo como forma de condena a la homosexualidad es una injusticia contra el texto y contra las personas de la diversidad sexual, fomenta prejuicios y sigue apoyando a sectores que patologizan, criminalizan e impiden derechos”.

 

SEGUNDO PASO:

¿Y SI ME DUELE?

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Cualquier práctica sexual debe causarte placer y no dolor (a menos que te guste, pero esa es otra historia) por lo que es fundamental estar completamente relajado para que sea más placentera. El portal Ask Alice, de la Universidad de Columbia, recoge unos consejos que aquí comentamos:

-  Siempre usa preservativo. Es fundamental, porque por allí salen las heces, y bueno, no queremos un pastel de bacterias, ¿o sí? Además, la psicóloga y especialista en terapia sexual Carol Tremont indica: “Para evitarlo es recomendable hacer una limpieza con una ducha anal, la cual se puede conseguir en farmacias o sexshops”.

Además el condón reduce el riesgo de contagiarte de hepatitis o alguna ETS, VIH o el papiloma. “Siempre tienes que utilizar un método anticonceptivo de barrera, como por supuesto lo son los preservativos. Además evitarás posibles infecciones”, señala Carol.

- Usa siempre lubricante a base de agua (pregunta por ellos en tu farmacia). Los que son a base de aceites pueden dañar el condón. Carol indica que necesitamos todo el que sea necesario (no seas tacaño, amiguito). “Es preferible usar lubricantes anales, porque son más densos, y luego tener una dilatación progresiva”, sugiere Carol. “Siempre utiliza primero los dedos o, de ser posible y tener al alcance, algún juguete sexual como un dilatador anal”, agrega.  No le digas que no al sexo con ayudita.

- Y, por último, no vayas brusco, todo con calma, haz como la canción y dale des-pa-cito. Recuerda, además, que si eres un hombre receptivo disfrutarás mucho más.

Nuestra psicóloga Tremont nos dice: “El hombre debe tener la apertura de explorar, la invitación está a permitirse probar”. Porque por allí está tu punto P (que está por la próstata). Y eso es riquísimo.


TERCER PASO:

PERO POR ALLÍ NO SE PERMITE ¿O SÍ?

Hasta 2003, en Estados Unidos existían leyes que castigaban las prácticas 'sodomitas'. Esto cambió por un juzgado que falló a favor del caso de John Lawrence y Tryon Garner, permitiéndoles disfrutar libremente de su sexualidad. Ellos eran una pareja de hombres que fue descubierta por los policías teniendo sexo anal, luego de que un vecino suyo denunció falsamente que ellos tenían un altercado con armas. Cuando los oficiales llegaron al lugar, los encontraron en pleno acto sexual.

El Perú estuvo desde la antigüedad abierto a los caminos anales. El historiador Daly Rosales cuenta la existencia de estas prácticas en la cultura Moche “no hay documentación que indique que las relaciones de este tipo eran un signo de dominación, como sí pasaba con los romanos. Lo que tenemos es que los artistas manifiestan en su cerámica sus costumbres: religión, economía, relaciones y, por supuesto, sexualidad”. Además, las crónicas escritas por el fray Gregorio García en 1607 o el autor indígena Juan de Santa Cruz en 1613  narran la existencia de pampayrunas (prostitutas) varones en el Incanato, que eran criados y travestidos para servir a los placeres de los visitantes, gozando de un estatus más alto que sus pares mujeres.


Huaco erótico Moche - Museo Larco


PASO EXTRA, POR SI DUDABAS

TRES HISTORIAS DEL SEXO ANAL